1. ENCONTRAR TU CAMINO
Debemos iniciar por decir que todo lo que desees se te dará de acuerdo con tus sueños y que para ser grandes hay que pensar en grande. Todo es posible desde la realidad de nuestras metas, por supuesto con trabajo duro y una muy buena planificación del cómo vamos a conseguirlo. Desde el momento en que lo decidimos debemos tener en claro que las cosas están hechas y que solo tenemos que encontrar la ruta, el camino, el método, para lograrlo. Si te dijeran, por ejemplo, que fueras a la casa del señor Pablo Hernández, sin conocerlo o saber su dirección, pero con la prueba de que realmente existe, sería una tarea casi imposible de cumplir; muy diferente si te dan su dirección o indicaciones, porque así ya podrías establecer una “ruta” para llegar hasta su casa. Lo mismo pasa con nuestras metas profesionales, económicas o personales, en nuestro corazón creemos cierto que se puede y así debe ser, pero no sabemos cómo alcanzarlas, muchas veces por hacer lo urgente y no lo realmente importante. Vivimos pendientes del hoy y de cómo solucionar los problemas del ya sin proyectar un futuro, que de ninguna manera puede estar reflejado en una pensión, difícil de obtener si pertenece a la generación actual, que recién empieza o quizás está en la mitad de la vida profesional. Entonces y solo entonces, cuando esté claro en lo que quiere pondrá todo su ingenio y creatividad a funcionar para definir los pasos a seguir, uno a uno, para alcanzar sus metas y que aquí más adelante le recomendaremos una forma de hacerlo.
2. DEFINIENDO CONDICIONAMIENTOS
Todos los seres humanos desde el principio de los tiempos comunicamos los conocimientos adquiridos en el transcurso de la vida de diferentes formas visuales, auditivas, instructivas y por medio de modelos, como ocurre con la educación que nuestras familias nos brindan desde el primer momento en que llegamos al mundo.
Los seres humanos pasamos por diferentes etapas de aprendizaje y la gran mayoría de características de la personalidad que hoy nos define como profesionales, padres, o personas de éxito, dependen básicamente de las herramientas que los padres nos brindan en el periodo de la infancia que va de los cero a los siete años de vida, donde nos educamos a través de modelos, y donde presentan errores muy comunes pero con consecuencias como la sobreprotección y el castigo.
Sobreprotección
En una primera etapa ante el medio ambiente, otras personas y nosotros mismos, que nos vuelve inseguros y dependientes; al bebé que no se le permite explorar su medio, a experimentar con lo que encuentra y se le alcanza todo a la medida de su llanto, no descubre, no investiga y pierde parte de la curiosidad natural e interés que siente por conocer el mundo. Este tipo de individuos al crecer son personas conformistas que estudian por razones equivocadas, para complacer y no por vocación, o por pasión, inclusive pueden obtener buenas calificaciones y aprobar cursos y carreras complejas. Lo cierto es que en cualquier actividad, sea trabajo, deporte o pasatiempo que realicemos sin gusto o pasión, el resultado es solo uno: que lo hagamos mal o no lo hagamos. Sin pretender ser agresivos este no es el peor de los problemas que enfrentamos por causa de este tipo de educación, lo peor ocurre más adelante cuando se nos presenta un reto, una oportunidad, una posibilidad de negocio, un trabajo, una simple compra, y ni se diga un compromiso afectivo a largo plazo. En cualquiera de estas situaciones como por arte de magia surgen en nuestro subconsciente frases como “lo voy a intentar”, que es estar diciéndose a sí mismo “no lo voy a hacer”, o expresiones como “eso no era para mí”, que equivale a mentirnos para hacer más soportable el fracaso.
Tiene que ver con los miedos naturales que los adultos enfrentamos como padres, el temor a que los niños se golpeen, tengan frío o simplemente hagan las cosas de un modo incorrecto. Expresiones como “no corras porque te caes”, “no lo cojas porque lo rompes”, “no lo hagas porque no sabes cómo funciona”, “no puedes ir porque te pierdes”, son frases educativas con buenas intenciones, pero mal enfoque. También escuchamos o decimos frases no tan bien intencionadas, muchas hirientes y desagradables, cuando los niños hacen algo realmente malo o han cometido un error: “no sirves para nada”, “eres un fracasado”, “ahí está pintado”, “para lo que va servir cuando crezca”, y todo posiblemente por una mala nota, la pérdida del año académico, o algo tan simple como romper un plato.
Hay una palabra que escuchamos en nuestra infancia y adolescencia con insuperable número de 14 millones de veces: “no”. Una palabra que nos predispone a desconfiar en nosotros de manera positiva y ser muy renuentes a los cambios.
¿Cómo puedo entonces ser realmente positivo si durante tanto tiempo escuchamos todo lo contrario? Primero, asumiendo la posibilidad de que a mí también me puede ocurrir, yo puedo ser negativo de una forma subconsciente. Si eres capaz de asumirlo no te preocupes, todo tiene solución, lo único que se requiere es el compromiso de querer ser mejor.
3. LUCHAR CONTRA LO NEGATIVO
Imaginemos la siguiente conversación:
– Me hubiera gustado mucho haber estudiado una carrera, pero desistí…
– Ni siquiera intestaste estudiar una carrera porque creías que no eras capaz ¿verdad?
– Me da miedo no aprobar…
Los miedos nos aprisionan. Culturalmente, a las personas se nos prepara para el fracaso, por ese motivo entramos en una lucha contra lo negativo.
Tenemos que luchar contra las ideas negativas con todas nuestras fuerzas. Igual de bueno es querer lo positivo. Hay personas que luchan continuamente contra lo que no quieren y suelen confundir estado con identidad.
Sustituyen el verbo SER (identidad difícil de cambiar) por el verbo ESTAR (estado pasajero, que puede ser fácilmente alterado).
También hay algo importante en lo relacionado con las maneras de pensar: en vez de luchar contra lo negativo, se debe desear lo positivo
Una explicación del motivo por el cual se debe evitar hablar de manera negativa es que al hablar se reproduce la forma. No se está sugiriendo la negación, pero si resaltar la inconveniencia de confirmar, repitiendo, porque repetir es reforzar. Por este motivo se aconseja que, siempre que sea posible, se hagan afirmaciones positivas.
Una pequeña prueba: “No piense en el color amarillo”. ¿Qué ha pasado? Pues que inevitablemente ha pensado en el color amarillo, porque para no pensar se necesita pensar… El cerebro decodifica las palabras en imágenes y al hablar de la palabra su cerebro evoca la imagen del amarillo.
Piense en lo que desea. Lo que no quiere y no desea, no lo piense. Usted es el responsable de sus pensamientos: son suyos. A pesar de todo, todo pensamiento asociado con una imagen evoca una emoción, que está vinculada al hemisferio derecho, puerta de entrada del inconsciente, que es muy poderoso.
Todo es relativo… El pensamiento es una fuerza poderosa que puede movilizar la emoción y, cuando aparecen juntos, tienden a manifestarse en el mundo físico.
La mente actúa por principios y a través de leyes; una de ellas, divulgada por la Escuela Francesa Terapéutica (1910), es la Ley del esfuerzo inverso, que dice: “Cuando el deseo y la imaginación están en conflicto, vence la imaginación”.
4. ENTRENAMIENTO EN AUTOCONOCIMIENTO
Porque una de las formas más eficaces para alcanzar metas es establecer relaciones personales y profesionales con personas que conozcamos personas en las que podamos confiar y sumar a nuestras vidas para que aporten, esto se puede hacer por la experiencia del comportamiento, es decir las acciones de esas personas que demuestran quieres son o por consultas que se hacen preguntas que aclaran dudas, desde un inicio si es profesional la experiencia de esa persona, sus estudios su actuar, legal y cualquier otra cosa, y si es personal también se preguntan cosas como la edad, sus gustos, sus intereses, sus sueños, todo lo que nos indique si es una persona que se alinie con nosotros.
La gran inquietud y uno de los grandes problemas que tiene muchas personas es que no se conocen realmente y su percepción de lo que son es diferente a la realidad y la percepción de los demás, por eso es importante hacer una introspección un análisis de quien soy y tomarme el tiempo para conocerme realmente
Para eso les quiero contar cuales son las preguntas que se deben hacer para conocerse y tomar las medidas necesarias para corregir esos pequeños detalles de nuestra personalidad que no nos permiten entregar todo nuestro potencial
El encasillado
Se trata de una persona que tiene una costumbre o habito, es decir, una personalidad que, por lo general, suele ser muy poco recomendable y que, de forma periódica, es decir, repetitivamente, pone de manifiesto. Por lo que, en lugar de llamarlo por su nombre, todos sus compañeros y conocidos, le han “etiquetado” con un apodo asociado a su costumbre.
Si siempre suelen llegar tarde podrá ser “el retrasado”. Si quiere marcharse antes que nadie será “el prisas”. Si tiene que salir al exterior para fumar, será “el chimenea”. Si siempre come algo durante el horario laboral será “el sándwich”. Si es poco eficaz en su trabajo podría ser “el lento”. Si suele hablar más de la cuenta será “el charlatán”. Y si suele contar unas fantasías increíbles será “el farolero”.
En todos los casos, se trata de alguien que, por lo general, no siendo mala persona, ni mal compañero de trabajo, sí que no tiene demasiada buena imagen personal ni profesional, por lo que, en determinados casos, suele carecer de un aprecio sincero.
El que pasa inadvertido
En este caso a las personas que nos referimos es una especie de “colaborador fantasma” y, aunque nunca falta en su lugar de trabajo, siempre parece que acaba de llegar, ya que suele actuar como si nadie se hubiera dado cuenta de su presencia.
Como no suele meterse con nadie, ni crear problemas, ni hacerse notar para destacar su trabajo habitual, parece como si nadie se diera cuenta de su existencia. Suele ser un buen compañero y, no hay duda, también es un buen empleado, pero aunque no reciba críticas directas y su trabajo, por lo general, siempre eficaz, puede ser como un personaje “invisible”, lo que hace que, en muchos casos, sea muy poco valorada su colaboración profesional.
Por lo general, aunque algo tarde, casi siempre también llegan a ser reconocidos sus valores laborales, una posibilidad que, desde el primero momento, suelen tener garantizada el resto de los colaboradores.
El que se siente explotado
Se trata de un colaborador de empresa que es el entero descontento y, aunque puede darse el caso que alguna vez tenga razón, esta posibilidad no suele ser la misma habitual.
No hay duda que si se quiere encontrar inconvenientes, en cualquier lugar es posible hallarlos y, mucho más, en nuestro propio lugar de trabajo. Unas veces por causa fortuita y, en otros casos, por normativa impuesta, siempre hay posibilidades de protestar por algo, por alguien, o por alguno. En realidad, no se trata nunca de una persona que tenga muchas simpatías entre sus compañeros.
Normalmente, sea por propia opinión, o por llevarle la contraria, al margen de lo que piense la empresa, sus compañeros también le consideran como un tipo pesado y latoso.
El triunfador
Este es un empleado de personalidad se refiere a lo contrario del colaborador anterior. En todas las empresas siempre podemos encontrarnos con un tipo, dinámico y decidido, al que se escapa la euforia por todos los poros de su cuerpo.
Desde el equipo de futbol que admira hasta su hijo que hace ya “segundo de económicas”, todo es un éxito en su vida: tiene muy buena salud, su esposa es la más guapa de su barrio, sus hijos son… ¡lo mejor de lo mejor! Y, cualquier día le va a tocar la lotería… ¡y le toca! Aunque a todos los compañeros les agrada que él tenga tanta suerte, llega un momento que se les llenan las narices de éxitos y… (Bueno, es que tanta suerte, siempre sobre la misma persona, acaba molestando). Se supone que la “buena suerte” es algo que a todos nos agrada pero, no obstante, cuando siempre le toca a otro el tenerla, no podemos evitar el… ¡envidiarlo!
El perdedor
Nos encontramos ante un colaborador cuya vida está regida completamente por todo lo contrario de lo que disfruta el anterior. Da la impresión de que todo lo que tiene que salir mal, sin remedio alguno.
Si se le pregunta cómo se encuentra siempre tiene algo que le duele, si se refiere alguna persona de su familia es para quejarse o compadecerse de lo mal que están, sus hijos nunca traen notas brillantes a casa, ni gana su equipo de futbol favorito, ni le quedan ahorros para las próximas vacaciones de verano, ni tiene a ningún pariente rico de quien heredar y, eso sí, no tiene ninguna duda, esta próxima navidad tampoco tendrá suerte con la lotería.
En realidad, si analizara bien su vida, es muy fácil que encontrara más de una razón positiva para vivirla pero, según el mismo dice, ha nacido para perder siempre. Y los que los rodean también acaban perdiendo las ganas de soportarlo.
El enemigo
Se trata de una persona que está siempre a la defensiva pues, según su atormentado cerebro, “hay mucha maldad en el mundo…” y no se puede esperar nada bueno de la gente que nos rodea. Aunque…entre sus compañeros de trabajo…tal vez…alguno se salvara…
No obstante, no se hace demasiadas ilusiones pues siempre recuerda en sus momentos defensivos, que son los más, que una vez que dio limosna a un viejo pordiosero, sin darse el cuenta, con la mano que decía tener paralitica, le robo el pequeño monedero que llevaba en el bolsillo trasero del pantalón, con dinero que iba destinado a un regalo para su mujer en el 13 aniversario de boda… ¡no hay duda que hasta esta fecha fue su negativa!
Ser nuestro propio enemigo es lo peor que nos puede suceder en la vida pero… ¡si solo se pretende ver enemigos y amenazas en todo lo que nos rodea, muy difícilmente podremos llegar a superar a nuestro propio complejo de “enemistad”!
El amigo
Ahora vamos a pasar revista a otro tipo de personalidad completamente opuesto al anterior pero que no por eso, no deja de tener sus propios problemas. La razón estriba en que se suele empeñar en considerar que: ¡todo el mundo es “bueno” y…¡merece ser nuestro amigo!…y, esta opinión generalizada, tampoco significa que esta persona toque de pies en el suelo.
Tener buen corazón, lo que se dice, un corazón de oro, es muy buena señal pero…no siempre se tiene que ser bueno…en exceso…y considerar que… ¡todo el mundo es amigo mío! Tratar a los demás como buenos amigos… y esperar que los demás hagan lo mismo contigo… ¡sería fantástico! Pero…no siempre será posible hacerlo, por lo que se recomienda, aunque seamos un poco menos bondadosos de lo que quisiéramos ser… ¡hacer el bien, pero mirando hacia quien más se lo merece…y utilizando la inteligencia, dentro de lo posible!
Es muy triste ver como gente sin escrúpulos, sin respetar nada, solo a base de desfachatez y buenas relaciones… ¡deja en el andén a personas honestas, trabajadoras y eficientes, sin que les sea permitido llegar a subir en el tren del éxito!
El “pelota”
Hacer bien nuestro trabajo será, siempre, una obligación imprescindible. Sea cual sea, desde el más modesto, como puede ser colaborar a la limpieza pública, al más brillante como terminar con éxito una difícil operación de cirugía del corazón, salvando una vida humana. Todo trabajo honrado merece respeto.
Lo no recomendable es ponerse al lado de alguien famoso, sea un escritor, un investigador o una actriz, un jefe, para decirle que es genial, que lo hace todo muy bien, que nadie será capaz de igualarlos, con la única intención de hacerse notar. Perder el tiempo adulando a quien no lo necesita suele ser una ocupación de simples. Pero, mucho peor será hacer “el pelota” a una persona cuyos únicos méritos sea ser más guapo/a, tener mucho dinero heredado o, lo que es peor, explotar a otros con trabajos mal pagados.
Hay personas que consideran que hablar y alabarse uno mismo es de poco inteligentes, y suelen tener razón, pero hay otras que suponen que no saben que con falsos elogios y haciendo “el pelota” como se dice vulgarmente, solo conseguirán el desprecio y el… ¡escarnio!
El “quejicoso”
Hay personas que suelen actuar de un modo muy particular en la mayor parte de su vida, ya que todo lo suelen hacer a base de lamentaciones, de quejas y protestas, siempre como ofendidos y como descontentos con todo lo que les rodea y…lo que es peor…¡lo hacen por perversión!
El lamentar siempre algo que no se consiguió…el estar triste recordando de forma casi constante un hecho pasado… el enfadarse por un triunfo que consiguió otra persona…el estar doliéndose de que el trabajo de su vecino esta mejor pagado que el propio…el gemir por no poder llegar a superar el dinero ahorrado por un pariente e, incluso…el reñir y castigar a un hijo o una hija que no ha traído un diploma escolar como el hijo del vecino son, entre muchas otras cuestiones similares, un foco de malentendidos, amarguras y tortura familiar y social. Las personas que solo saben quejarse, ya sea de sus dolores físicos o morales, o los que siempre están protestando por algo que no les gusta o que quisieran poder cambiar, sin justificación alguna, suelen conseguir que todo el mundo se aleje de su lado, para evitarlos y, cuando menos se lo piensan, se encuentran solos, abandonados y sin vida social.
Cuestionario de Autoconocimiento
- 1. Definir la persona de mayor admiración para mí (yo admiro a: y porque)
- 2. Define una frase que te motive una que sea “tu frase” tu versión valiente y sea tu lema
- 3. Pregúntate si eres capaz de transformar los fracasos, los tropiezos, el dolor en arte, en poesía, en motivación, y para esto escribe tus sentimientos, tus sensaciones exterioriza tu interior teniendo siempre presente que la culpa no conduce a nada positivo.
- 4. Reflexiona y recuerda el acto más valiente que has hecho ante una situación que lo ameritara.
- 5. Escribe cual sería tu mensaje para el mundo.
- 6. Cuál es tu trabajo ideal si lo quieres encuéntralo (dibuja tres círculos en el primero tu pasión, el segundo lo que hago bien tercero por lo que pagan)
- 7. Redacta tu frase final, lo que te gustaría que se dijera sobre tu lapida.
- 8. Define cuáles son tus sueños también se pueden poner metas
- 9. Define por cuales personas sientes gratitud y porque
- 10. Escribe todas tus cualidades buenas y malas y define cuales te gustaría cambiar
- 11. Para saber la clase de persona que en realidad quieres ser, pregúntate cómo quieres ser recordado cunado ya no estés, como quieres que te recuerden tus familiares y conocidos
- 12. Que habilidades, competencias, o capacidades, que aún no tienes te gustaría aprender
- 13. Has un alista de las cosas que te hacen sentir frustración y lado coloca si tú las controlas
- 14. Realiza un autorretrato caricaturizado que exagere tus rasgos de manera positiva
- 15. Redacta un listado con las actividades que te hacen feliz y que tan feliz calificado de 1 a 10
- 16. Analiza en retrospectiva y reconoce todas dificultades que si has podido superar
- 17. Descríbete en una palabra ponlo por escrito y pídele a otras personas cercanas que también te describan en una palabra y revisa cuales palabras se repiten
- 18. Define cuales hábitos te gustaría adquirír, y para hacerlo por escrito crea dos columnas la primera con los hábitos de otras personas que te gustaría adquirír y la segunda columna con la estrategia para implementar esos hábitos
- 19. Describe tu yo futuro en papel tu yo en 1 año, en 5 años, en diez años.
- 20. Como vivirías que tipo de vida llevarías si te quedara un año de vida
- 21. Piensa en tres personas que han tenido éxito en o que tú quieres tener y analiza su comportamiento para llegar allí.
- 22. Si fueras un súper héroe cual serias y por qué.
- 23. Redacta un listado de logros alcanzados que te dan orgullo.
- 24. Piensa en esas actividades que te gusta hacer y te dan felicidad y define tus pasiones.
- Si tu vida fuera una película, cuál sería el género acción comedios drama y cuál sería el título.
5. VALORES PARA ALCANZAR LA EXCELENCIA
El sentido de pertenencia
Este valor puede definirse como el nivel de afecto, compromiso y pasión que desarrollamos por lo que poseemos, en este orden de ideas podemos empezar por explicar hacia qué se debe desarrollar sentido de pertenencia.
- La familia es de suprema importancia: es el núcleo de donde partimos y terminamos un día, puede ser nuestra vida entera, el motor que nos impulsa y reconforta en días difíciles, la alegría y recompensa de días buenos. Y no es más que amar y mantener una buena relación con nuestros familiares, padres, hijos, esposa y demás. Salir cargados de energía positiva para que así nuestra vida sea positiva en todo momento y que veamos todas las posibilidades que nos ofrece la vida. El secreto para llegar a este punto está en el tipo de comunicación que podamos establecer con cada uno de los miembros de la familia, empezando por la pregunta más importante de todos los días y dedicándole unos minutos a escuchar la respuesta: ¿Cómo te fue hoy?
- El trabajo no es solo aquel oficio que nos genera un ingreso sino también el estudio, algún deporte o un arte que no deben ser impuestos, sino explorados para ver por cuál desarrollamos pasión. Para desempeñar bien y con éxito cualquier actividad debemos hacerla con amor, agrado y no por imposición. Para no llegar al punto donde se encuentran muchos profesionales mediocres que pensaron estudiar algo sin pasión, porque era conveniente o porque pensaron que esto representaría un gran ingreso.
- La manera de ser dentro y fuera de nuestro hogar define nuestra vida. Si logramos que nuestro núcleo individual esté bien, familia, trabajo, amigos, estaríamos a solo un paso de ser agentes de la esperanza social que tanto necesita este país. Cada uno de nosotros es responsable de labrar este camino mediante acciones que conduzcan hacia un cambio real de nuestra cultura y un futuro más honesto, consciente, amable, generoso, equitativo, sano y mucho más feliz.
Apoyar la verdad
El concepto de verdad tiene un sentido claro y conocido cuando se refiere a la utilización de la sinceridad para saber reconocer su propia realidad. En muchos casos, como los que citamos a continuación, se echa mano a conceptos tan manidos como “… ya lo diré cuando crea conveniente”, o también “… esto debe saberlo solo una persona concreta” y que muchas veces va con el añadido de “… y en el momento que yo crea es el más adecuado”.
En realidad para ser sinceros debemos ir siempre con la verdad por delante, pero aunque parece de una sencillez diáfana suele ser lo más difícil de conseguir. No obstante, además de las palabras, las actitudes también pueden ser un fiel reflejo de nuestro deseo de verdad.
Hay un requisito indispensable que siempre va unido al concepto generalizado de saber ser sinceros y, nos referimos al expresar que una verdad es únicamente una de las condiciones de la circunstancia, ya que de nada sirve decirla si no se sabe, o no se quiere, posteriormente, actuar de conformidad con la verdad.
Saber ser sinceros va, siempre, acompañado por otros dos complementos vitales: el ser oportuno y el tener tacto. Se necesita de un alto grado de responsabilidad para ser sincero de forma oportuna y correcta, sin fantasías y supuestas manipulaciones. Pero también será importante ser oportunos cuando queramos decirle a una persona algo que, además de ser importante para ella, es muy posible que también pueda llegar a provocarle un cierto dolor, o también cierta desconfianza en nuestras palabras.
En cualquier caso, saber diferenciar claramente lo que es secundario de lo que es importante debe servir para tomar la decisión de actuar o no. Así, nos orientaremos y sabremos ver lo que debemos hacer con los siguientes pasos de actuación: Separando los hechos de las opiniones. Separando lo secundario de lo importante. Separando a la persona que le interesa el problema, de los espectadores ajenos. Separando el momento más oportuno para la comunicación. No separemos nunca la noticia de las explicaciones oportunas sobre la misma, ya que siempre nos ha de servir para dar una justificación a toda la circunstancia. |
Ser sinceros, no hay duda, es una asignatura que se tiene que aprender y a mucha gente le hace falta, pero debe tenerse en cuenta que siempre debe ir unida al tacto, a la discreción y a la oportunidad.
La asertividad
La asertividad consiste en un estilo de comunicación global que permite a las personas manifestar y defender sus deseos de una forma directa pero no violenta, amable pero no pasiva, concreta pero no agresiva y, siempre adecuada para no ser inoportuna, “… sin infringir los deseos de las demás personas y negociando, si es preciso, su consecución”.
Se trata, realmente, de saber expresarse de forma clara, racional y consciente, con el mayor equilibrio posible en nuestro proceso de comunicación de ideas y sentimientos, alejando toda posibilidad de llegar a herir, o perjudicar, a los que nos rodean. Para conseguirlo, evitaremos todo posible estado de desconfianza, culpa, ansiedad o enojo, ya que la comunicación asertiva será siempre muy recomendable por los beneficios que puede aportar.
En 1949, la asertividad fue reseñada y establecida por primera vez por Andrew Salter como un determinado rasgo de individualidad que no todas las personas poseían. Pero investigadores posteriores, como Wolpe en 1958 y Lazarus en 1966, establecieron una definición más completa y ajustada, que se concretó dentro de un concepto global, como “…el derecho a la expresión de los derechos, los deberes y los sentimientos personales”.
A partir de este primer establecimiento de principios, se pudo llegar a una consecuencia muy importante y concluyente: “…ser asertivo en determinado momento y no serlo en lo absoluto en otros, es lo más normal entre los seres humanos”.
No obstante, el interés general de los investigadores se dirigió hacia la posibilidad de aumentar al máximo todas las posibilidades personales que permiten desarrollar una conducta asertiva, la mayor cantidad de veces posibles al mayor número de personas factible.
Ser una persona asertiva significa que sabe que, siempre que no puedan quedar daños los intereses ajenos, tiene diversos derechos, entre los que destacamos los siguientes:
- Ser una persona que defiende sus propios intereses.
- Ser una persona sincera que confiesa sus aficiones y deseos.
- Ser una persona que no se siente molesta por hablar de sí misma.
- Ser una persona que se permite disentir de las opiniones ajenas.
- Ser una persona exigente con los demás, a la vez que es exigente consigo misma.
- Ser una persona que puede llegar a decir “no” si cree que esta es la respuesta más conveniente y sincera.
En todo momento una persona asertiva sabrá mantener una relación mucho más humana en sus contactos interpersonales, sin necesidad alguna de enfadarse, ni de mantenerse alejada de la sociedad que lo rodea. Pero, al mismo tiempo, conocerá y dará a conocer, de forma apacible y serena, lo que le molesta, así como lo que puede hacerla feliz.
Además la práctica habitual de la comunicación asertiva despierta un elevado interés por las grandes ventajas personales y sociales que aporta. De forma muy especial cuando se parte de una habitual baja autoestima, o de un modelo de conducta que puede estar regido por un elevado grado de agresividad.
Con muy poco esfuerzo mental podemos hacernos cargo de que aportando cualquier grado de afectividad, por pequeño que sea, oportunamente aplicado, nos ayudaremos a conseguir un mayor entendimiento personal con los demás. A la vez que, mientras que nuestra seguridad alcanzara un grado superior, hay algo más que pueda llegar a ser muy importante: se puede conseguir una mayor energía, más serenidad, elevar la confianza en nuestras relaciones y, sin duda alguna, el aumento de nuestra autoestima. No obstante, debemos tener siempre muy presente que conocer y aplicar muy correctamente las habilidades citadas impone, siempre e imprescindiblemente, saber alejarnos de toda sombra de baja autoestima e, igualmente, o tal vez más, de cualquier rémora de agresividad o mal de carácter.
Asumir responsabilidades
Por lo general, toda persona a la que no se le ha inculcado lo importante que es saber realizar ciertas actividades que van acompañadas de responsabilidades es muy posible que desarrolle una mayor dependencia de sus padres.
Desde el ambiente del propio hogar se debe estimular a los niños, que después han de ser jóvenes y adultos, a comprender que para alcanzar algo, sea un bien o un sentimiento, siempre será preciso un esfuerzo, ya sean estudios, trabajos, bienes, negocios, dinero o cualquier clase de beneficio físico o intelectual, deberá ser conseguido a cambio asumir una serie de responsabilidades humanas, como son las cívicas, las morales y las económicas.
Cuando un individuo, de cualquier edad o sexo, raza o nivel social, intenta poder evadir sus diversas responsabilidades, demuestra que en su intento por eludir el desarrollo de su propio potencial, está negándose a descubrir sus propias cualidades.
A diferencia de la manera inteligente de entender las relaciones humanas y su posibilidad de desarrollar diversas habilidades, la persona irresponsable conseguirá, en definitiva, la pérdida de confianza en el mismo y, lo que es más dramático, se expone a no ser aceptada a compartir su aventura vital con los demás.
La honradez
Se trata de la calidad de probo, es decir la probidad, que es una virtud personal que incluye bondad, rectitud de ánimo, integridad y honradez en el obrar, partiendo de la estima y el respeto que le merece su propia dignidad.
La palabra honradez viene del latín “honoratus”, que significa el actuar con honor. Una persona honrada práctica la libertad responsable, sabe respetar los bienes de los demás, materiales y los que son intangibles, que usualmente suelen ser imprescindibles en la sociedad, tales como la forma o el prestigio profesional.
- “La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas; y únicamente hacer cosas honradas por ellos”, anónimo.
- “Toda persona honrada prefiere perder el honor antes que la conciencia”, Michel De Montaigne, escritor francés (1533 – 1592).
- “Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil”, William Shakespeare, escritor británico (1564-1616).
- “Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra”, Francisco de Quevedo, escritor español (1580-1645).
- “La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos”, Benjamín Franklin, estadista y científico estadounidense (1706-1790).
- “La persona honrada es la que mide un derecho por su deber”,Jean-Baptiste Henri Lacordaire, sacerdote y predicador francés (1802 – 1861).
Independientemente de que se trate de una virtud que parece referirse, principalmente, al resumen de las actuaciones de una persona al final de su existencia, en realidad debe tenerse muy presente su relación con el hecho diario, ya que hay siempre la posibilidad de que, una vez se ha cometido una falta grave contra la honradez, la persona responsable puede quedar marcada para toda su vida.
Saber escuchar
Se trata de algo tan simple como utilizar los oídos, es decir, el sentido del oído, para captar lo que dicen las demás personas, a nuestro alrededor. Pero, además, se puede aplicar la definición con el concejo siguiente: prestar atención a lo que se oye…concejo muy apropiado para poder sacar todo el provecho posible al sentido del oído.
Entra las numerosas formas de comunicación humana, hay una muy importante que, por lo general, parece un poco relegada a no disponer de ningún tipo de aprendizaje: la utilización del arte de la comunicación no suele tener demasiadas normas formales para poder saber utilizarlo con toda propiedad. Nuestras habilidades en la comunicación hablada, por lo general, suelen ser espontaneas, es decir, que muy pocas, o ninguna, son las normas que nos han enseñado para un mejor aprendizaje.
En realidad, por puro mimetismo, sin que tengamos que haber seguido ninguna práctica o aprendizaje formal, aplicamos el arte de la comunicación sin tener una clara conciencia de que no es hablar, sino escuchar, el secreto de las relaciones humanas. Por lo que, sin intenciones pedagógicas, pero sí de información general, recomendamos para perfeccionar nuestra condición humana, poner atención a los siguientes concejos:
Cuando nos hablen, debemos fijar nuestra mirada en los ojos del interlocutor, si se desea que la interlocución sea más completa. Es algo imprescindible en toda conversación para poder ayudarse a comprender., con sus expresiones corporales y las emociones de su rostro, el nivel de comunicación que pretenden ofrecernos. Además, se demuestra interés y educación.
Cuando nos hablen, debemos olvidarnos del pasado y del futuro, y solo exigirá el momento presente: el de la persona que nos está hablando. Claro es muy posible que no estemos de acuerdo con lo que nos dice nuestro interlocutor y lógicamente, deberá dejarlo bien claro pero, por favor, no le interrumpamos de forma inoportuna. Espere que termine de hablar la otra persona y, con serenidad, expongamos nuestra propia opinión sobre el tema.
Cuando llegue nuestro momento, debemos confirmar y detallar que si que hemos comprendido muy bien lo que nos han dicho, para evitar malos entendidos. Si resulta que nuestra interpretación de sus palabras no ha sido correcta, le invitaremos a que proceda a ampliar y concretar más información. Por lo general, es muy humano someter a distorsión de lo que oímos, por lo que, saber comprobar lo que nos han querido decir, será vital para una perfecta comprensión.
Solicitemos una ampliación de la información que nos han dado, a base de preguntas que deben ser contestadas con detalles y aclaraciones, para evitar simples respuestas afirmativas o negativas. Con preguntas abiertas, que pidan respuestas concretas, siempre será más fácil que su interlocutor no pueda contestar con un sí o con un no escueto. Pidiendo la máxima información posible sobre el tema tratado seguro que, muchas dudas, quedaran esclarecidas. Será muy recomendable tener en cuenta que, durante todo el proceso de la conversación, con la diversidad de opiniones que pueden ponerse en evidencia, nuestro interlocutor deberá defenderse de todas nuestras dudas. Pongámonos en su lugar, en su responsabilidad y en su forma de pensar, para que nos sea posible demostrarle que le hemos escuchado con atención y que, no hay duda, queremos llegar a un entendimiento completo.
No criticar o juzgar
Toda persona, en momentos determinados de su labor profesional o social, después de haber escuchado una situación, un problema o una pretensión, debe darle una respuesta a su interlocutor. Por lo cual, debe dejar muy claro que, en su opinión, se ha tratado de una opinión o un juicio que, en la mayor parte de las ocasiones puede ser: correcto, equivocado, dudoso, poco claro o muy claro, etc. Es decir, que las posibilidades de establecer un juicio de valor concreto y que, además, sea aceptado por ambas partes suele ser muy problemático.
Un juicio de valor suele ser, siempre, un juicio subjetivo y, son muy contadas las ocasiones en las que, desde el principio de la discusión, se consigue establecer un juicio neutral o, lo que es más difícil, un juicio de aceptación general. Pero nunca se debe olvidar, en el momento de emitirlo, que se está tratando de algo correcto, o de algo incorrecto, y que se está haciendo uso de un determinado elemento o casa y que, siempre, debe partirse de la base de que trata de un elemento formado por un conjunto muy concreto de valores.
Es casi imposible separar el proceso de los juicios de valores del concepto, tan criticado, de la subjetividad. Por lo que no habrá más remedio que aceptar el enfrentamiento de determinados postulados que son análogos a las opiniones que un determinado tipo de ideas, de pensamientos, de conclusiones, de aportaciones, o de formulas matemáticas, pero que pueden acabar siendo considerados como falsos dentro de un determinado sistema de valores y, en cambio, ser muy auténticos dentro de otro.
Todo lo dicho suele estar, de forma muy conceptual, relacionado con el principio básico que establece que el significado cultural solo existe en un contexto, pero sin olvidar nunca que, en muchas ocasiones, los resultados prácticos suelen ir muy distanciados de los clásicos planteamientos teóricos.
Percepción
Se clasifican como personas perceptivas aquellas que tienen la virtud de percibir situaciones, problemas y conflictos, mucho antes de que se produzcan de forma concreta. De la forma más simple y clara se puede afirmar que: se es perceptivo si se tiene la virtud de percibir.
Percibir, que significa recibir una cosa y entregarse a ella, significa también el poder descubrir, por uno o más de los sentidos, las especies o impresiones de un objeto o de una determinada situación. También se acepta como el comprender o conocer una cosa concreta. |
Por lo general, según los análisis y las comprobaciones realizadas, la percepción suele ser propia de determinados directivos empresariales que, por lo general, se mueven desde unas posiciones centrales dentro de una red social. Destacando por tener la habilidad de ayudar a los demás en las situaciones emocionales negativas.
Por esta razón, ya que percibir es recibir una cosa y entregarse a ella, se considera que una persona es perceptiva simplemente cuando tiene la posibilidad de poder ser perceptivo, es decir, cuando en un determinado momento, por uno, o más, de sus sentidos, recibe las especies o impresiones de un objeto, de una persona o una situación determinada.
Por lo general, se trata de colaboradores que saben dar concejos a sus compañeros estando, siempre, muy orientados hacia trabajos específicos, siendo personas agradables, ya sea tanto en el trato social como en el profesional.
Las personas perceptivas suelen ser unas oradoras muy activas, que perciben detalladamente todo lo que les rodea, de carácter pro-activo, dispuestas a dar concejos y ayudar al resto del equipo. En situaciones de conflicto saben hacer eficazmente de mediadores y destacan en muchos casos, en las interacciones sociales, con momentos complicados, gracias a un tipo de flexibilidad muy concreto que, muy pronto, les convierten en líderes emergentes.
La comunicación
Si partimos de la clásica definición de acción o efecto de comunicar o comunicarse vamos a dejar un espacio muy limitado de actuación a las que deben ser nuestras ideas actuales.
Buceando en el estudio realizado por Thomas Harrel, en la universidad de stanford, nos damos cuenta de que…el factor número uno relacionado con el éxito social siempre es la extroversión, la habilidad para expresarse. No hay duda de que las personas apocadas y poco resolutivas, según se desprende de estas conclusiones, lo tienen muy mal sino consiguen superar su timidez.
Para conseguir ser comunicativas, todas las personas deberían empezar por considerar una serie de conceptos erróneos que solemos tener en relación con nuestra propia personalidad:
Frenar cualquier tipo de posible autoaislamiento social. Por lo que deberemos romper con cualquier aislamiento social, eliminando paseos solitarios y buscando tiempo para poder tener más interacciones personales.
No considerarnos nunca que seamos unos seres tímidos. Prohibirse, de forma tajante, el no presentarse en las reuniones de amigos y conocidos. O, igualmente, al faltar a las posibles fiestas cuyas invitaciones nunca aprovechamos.
Buscar nuevos ambientes donde podamos relacionarnos. Romper la cascara de aislamiento que, de forma habitual, pretender darnos confianza y protección y, lo que en realidad consigue, es que seamos cada día más solitarios.
Superar el temor a la posibilidad de poder ser juzgados. Olvidarse de cualquier posibilidad de que se nos pueda llegar a juzgar por pequeñeces sin importancia o, por el contrario, por nuestras ideas progresistas o libertarias.
Perder el miedo a situaciones no controladas, sacando provecho de ellas. Superar, de una vez por todas, y definitivamente, nuestra tan pretendida timidez, dejándola sin ningún punto de apoyo. Es decir pasarse varias paradas.
Dejar de soñar con los ojos abiertos y hacer propósitos concretos. Practicar más a menudo la comunicación intima, si es preciso, para que los demás no puedan tener dudas de nuestros nuevos propósitos.
Ser valiente y dar amistad, sin negarse a recibir algo más. Conseguir establecer una relación estable, cuidarla con expresión valiente y amistosa, para demostrar que sabemos, y queremos vivir nuestra vida.
La lealtad
Si se parte de la información que nos facilita el diccionario, se puede aceptar como leal, a toda persona que sabe cumplir con lo que exigen las leyes de la fidelidad y las de honor y hombría de bien.
Pasándonos a unos conceptos menos complejos, podemos afirmar que la lealtad seria un valor humano que se concretaría en las siguientes personalidades:
Ser leal en la aplicación de los valores humanos a la actuación con los demás, en el normal desarrollo de nuestra vida diaria.
Ser leal es la coincidencia inequívoca entre lo que se hace en la práctica y lo que se ha dicho, se ha ofrecido, se ha prometido o se ha jurado.
Ser leal es demostrar tener personalidad y carácter, es decir, lo más opuesto a la traición y a la mentira.
De forma más simple, podríamos concretar el concepto de lealtad a saber cumplir la palabra dada y cumplirla, saber cumplir los compromisos escritos y cumplirlos, saber cumplir los habituales convenios y cumplirlos. Como ejemplo que merece ser tenido en cuenta una muestra perfecta de lealtad es la que ofrece la persona la persona que sella un compromiso con un abrazo, o un apretón de manos, lo que significa que, como será siempre leal a la palabra dada, su gesto vale más que lo que puede representar un documento escrito.
Siempre ganaremos la confianza de cualquier persona, sea un familiar, un amigo, un cliente o, simplemente, un ser humano como nosotros, si sabemos ser leales o justos en todos los compromisos. Actuando así, podremos conservar la confianza de los demás y, si llega el caso, también la fidelidad de nuestros colaboradores y amigos.
Toda persona leal considera el ser leal como una virtud, como un valor en alza que es digna de admirar, mientras que el concepto de deslealtad suele ir siempre acompañado de un concepto relacionado con el fallo humano, por lo que suele provocar junto a la sensación de impunidad que suele acompañarlo, un estado de tristeza y desengaño. No obstante, puede admitirse que, en algunos casos justificados, se puede dar el posible incumplimiento de una obligación determinada, causada por fuerza mayor, lo que nos deja en la impotencia de hacerlo. En este caso siempre tendremos la recomendación leal que admite que, si se demuestra la imposibilidad de su cumplimiento, como concreta un principio de derecho, no está obligada ninguna persona a cumplir lo que le resulta totalmente imposible.
6. DEFINICIÓN DE OBJETIVOS CON LOS FACTORES INVOLUCRADOS
Para empezar cualquier trabajo, proyecto o propósito existen varios requisitos que debemos tener muy presente antes, porque para poder llegar tenemos que planificar el camino. Siguiendo estos puntos de manera exacta no solo podrás plantear tus metas si no también crecer, conocerte, entrenarte para tu vida y proyectos.
El plan de acción que debemos seguir consta de una serie de pasos que al llevarlos a cabo como resultado nos debe arrojar satisfacción y un rumbo a seguir, estos son:
- Averiguar qué es lo realmente importante para nosotros y cuánto lo valoramos con cifras incluidas.
- Metas u objetivos. Establecer de acuerdo con el resultado del punto anterior lo que realmente se quiere y es importante en mi vida.
- Recursos internos y externos. Son las herramientas con las que contamos para lograr nuestras metas: conocimiento, experiencia, capital, personal y otras que podamos utilizar.
- Autorresponsabilidad. Ser responsable de mis decisiones y acciones. La consecución de mis objetivos puede afectar el entorno y mi vida misma, debo analizar si establecí mis metas de forma racional o solo con el deseo, y si fui honesto al hacerlo.
- Es el empeño y el trabajo duro que viene posterior a la definición de las metas a conseguir, de hecho es la acción que debemos desarrollamos de manera continua e ininterrumpida, muy a pesar de los contratiempos que con toda seguridad se presentarán.
- Evaluación. Es la constante revisión de los resultados obtenidos, no del procedimiento, ya que sin ninguna duda si se afecta el plan no se conseguirá el objetivo.
Entrado ya en los pasos a seguir para establecer los objetivos hay algo más a tener muy presente y son los requisitos para el planteamiento de las metas y estos son:
- Objetivos en positivo. Esto quiere decir, por ejemplo, no plantearse como metas “que no me pase nada malo”, “que no me enferme”, “que mi novia no me deje”, “que mi jefe no me despida”, “que mi empresa no quiebre”, porque son planteamientos negativos y la energía que atraerán será negativa. Los propósitos deben ser lo contrario: “mejorar mi salud con ejercicios”, “hacer mi trabajo con alegría”, “hacer que mi empresa sea la primera del área”, etc.
- Concreto. Esto quiere decir que el objetivo debe estar perfectamente claro, y así mismo el cómo llegar a él sin desviarme.
- Controlado. Esto significa que el objetivo depende de ti y no de terceros, por ejemplo, “que mi novia me quiera más”, esto es difícil de conseguir ya que con los sentimientos es complicado definir un plan. La idea de un objetivo es que el resultado dependa de tu trabajo y que el esfuerzo esté en tus manos.
- Realista. Esto no quiere decir que tu meta no sea un gran sueño pero esto debe ser poco a poco y en contexto.
- Significa que el objetivo debe tener fechas de ejecución y de resultados, un tiempo en el cual lo debo tener cuenta todos los aspectos que lo puedan alterar.
- Ecológico. Examinar las posibles consecuencias ambientales, positivas y negativas, que podrían derivarse del logro de la meta sobre mí vida y mi entorno. Si realmente no afecta de manera negativa, siga adelante con su meta.
Establecer prioridades y objetivos
- Elabora un mapa visual donde tú estés en el centro y los círculos que te rodean sean los aspectos más importantes de tu vida, que pueden variar como aparecen en la ilustración. Piénsalo tú mismo, según tus necesidades.
2. Califica el nivel de importancia de cada una de estas áreas en tu vida, colocándolo en números del uno al diez, siendo el diez la máxima calificación y la de más importancia para ti.
3. Ahora realice otra calificación, con total honestidad, para definir qué tanto trabaja por esa área en este momento, esta vez calificará sobre el número ya colocado y deberá expresar su esfuerzo por área, por ejemplo:
4. Traza el plan, las metas, en una, dos, tres o todas las áreas que colocaste. Eso depende de ti, pero los objetivos deben ser trazados por pasos para llegar hasta el objetivo grande, el final del camino y teniendo en cuenta las recomendaciones antes mencionadas para la definición de objetivos, por ejemplo:
5. Cuando defina cada uno de sus proyectos, metas o sueños, tenga en cuenta las siguientes preguntas:
1. ¿Por qué lo hará?
2. ¿Cuál será su objetivo?
3. ¿Cómo va a lograrlo?
4. ¿Cuánto tiempo le tomará?
5. ¿Cuáles serán sus herramientas
6. ¿Cuánto deberá invertir?
7. ¿Quiénes serán sus clientes?